domingo, 30 de marzo de 2014

El riesgo de las redes sociales.

as redes sociales no sólo se han convertido en una extensión más de la personalidad. El crecimiento del mundo virtual también ha traído nuevas formas de delinquir o, cuanto menos, de opinar de manera deliberada de las personas sin pensar en las posibles consecuencias que puede acarrear.
El principal peligro que esconden para los adolescentes es el distorsionado concepto de «privacidad». Los usuarios, en muchas ocasiones, no valoran el espacio íntimo y comparten fotografías y datos personales sin pudor alguno. En declaraciones anteriores, desde la Policía Nacional reconocían a este periódico que se trata de una actitud que es «fruto de la edad». Los jóvenes dan una veracidad «que no tiene» a todas aquellas fotografías en las que aparezcan ellos o sus amigos o el simple nombre de un conocido en un correo electrónico.
El delito más común al que se enfrentan dentro de este fenómeno es el robo de identidad. Y el concepto, en este caso, no se refiere únicamente al DNI, sino también al perfil que se utiliza en las redes. En las personas adultas este tipo de delitos suele estar relacionado con todas aquellas personas que conformaron el círculo personal en un pasado (expareja, examigo...). Entre los jóvenes, en cambio, se lleva a cabo por esa «distorsión» de la privacidad.
Averiguar contraseñas o crear perfiles falsos para hacerse pasar por otra persona suele utilizarse entre los menores para injuriar, sin tener en cuenta que están cometiendo un delito. Todo ello puede llevar al acoso, otra de las posibles maneras de delinquir a través de la red.
El sexting también se da entre adolescentes. Colgar una fotografía que crees que solo ven tus amigos y que acaben siendo utilizadas para otro fin también es algo que sucede. «No son conscientes de que publican una foto y pierden el control de la fotografía», sentencia. Además de este tipo de delitos, existen otros que se producen en menor medida pero que suceden. Se trata del conocido grooming. Personas mayores suelen estar detrás de este tipo de actividades y a través de amenazas o perfiles falsos intentan obtener fotografías íntimas de los menores. «Es la parte más desagradable», recalca.
A pesar de la facilidad de delinquir a través de las redes sociales y la delgada línea que separa a víctima y victimario, este tipo de delitos no gozan de impunidad. Además de la persecución, funciona, incluso, un servicio de prevención para poner en conocimiento todo lo expuesto entre los menores, la comunidad educativa y los padres. El grupo operativo de Delitos Tecnológicos imparte entre 100 y 150 charlas al año por diversos colegios para contar los peligros que entraña esta forma de comunicarse, que experimenta en la actualidad su etapa de auge. En estas charlas se dan, además, consejos para evitar males peores. No suministrar información personal y no aceptar a desconocidos son algunas de las bases para un buen uso de las redes. Y si alguien es víctima de este tipo de delitos, denunciar.
Los secretos y confesiones que aguarda la vida virtual están protegidos por el derecho penal y aquellas personas que bajo al anonimato divulgan información o rumores son perseguidas por la ley. En la mayoría de los casos relacionados con estas cuestiones se trata de injurias o trato degradante por vejaciones, aunque con el agravante de la difusión en la red. Interponer una denuncia para atajar este tipo de problemas tiene consecuencias que los menores que las llevan a cabo a veces no son conscientes ya que la detención y puesta en marcha de un procedimiento judicial son los pasos a seguir.
Uno de los casos en los que la policía tuvo que intervenir en los últimos meses fue a raíz de la difusión de unos contenidos en un blog en una facultad de la Universidad de Málaga.



Los peligros que esconden las redes sociales


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El peligro que puede correr en una red social, no te dejes engañar por los demás.




































































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